Frases y expresiones misioneras de Nuestra Madre para dar a conocer su obra
Están tomadas del libro “Experiencias Espirituales” de Nuestra Madre la Sierva de Dios Madre María Inés Teresa Arias del Santísimo Sacramento.
Ahora y siempre, los intereses de Jesús, las almas, dan gran energía a mi alma. f. 456
Así, con esa sed insaciable de almas, los trabajos pierden lo que tienen en sí de penosos f. 457
¡Dame Señor almas, muchas almas, todas las almas del universo para que te amen perpetuamente. f. 463
Sí, que me purifique mi Dios cuanto sea necesario, pero que yo sepa sacar de estas cruces las monedas de oro, con que le compraré innumerables almas. f. 464
¡Dame almas Jesús, y dame las penas y trabajos que quieras! No hay miedo de que los abandone, mientras no me falte tu gracia. f. 468
Yo quisiera Señor, que todas las almas pudieran sumergirse como yo, en el dulce mar del agradecimiento, a la vista de tus bondades. f. 470
¡Cómo quisiera proporcionar a mi Dios el consuelo inmenso de llevar a sus brazos un pecador arrepentido! Dame almas, Jesús, muchas almas, para ofrendártelas a ti. f. 476
¡Que los pecadores comprendan el amor que Dios nos tiene! El no quiere su muerte, sino que se conviertan y vivan vida eterna. f.477
¡Quisiera Madre mía, hacerte amar, tanto! ¡Tanto! ¿Me lo concederás Madre mía?... f. 477
Quiero Dios mío, por tu amor, por tu consuelo, y por la salvación de las almas, vivir una vida toda de inmolación y sacrificio. f. 490
Por la niñez, Señor, te ofrezco toda mi existencia.., Cf. f. 490
¡Jesús amante de los niños, sálvalos por tu sangre preciosa! f. 492
Te pido Señor, que después de mi muerte me concedas hacer amar a nuestra divina Madre, de todos los corazones; y mientras viva, que trabaje por hacerla amar cuanto pueda... f. 493
Las almas; es una marcada vocación que tu, Jesús mío, has dado a mi alma… f. 507
Las almas, sencillamente me enamoran. ¡Ellas te costaron tanto!... f. 507
Vale infinitamente una sola alma. ¡Y pensar que son tantas las que se condenan!...f. 507
Tu voluntad, Señor, sí; sólo tu voluntad quiero cumplir siempre. Santificarme como tú quieras f. 513
Con tu gracia estoy dispuesta a ir hasta los últimos confines del mundo para llevar tu Eucaristía y tu Madre; no me importan los sacrificios, con tal que los dos vayan conmigo. f. 513
¡Que se conviertan todos Señor, que todos te amen! ¡Pero pronto Señor! Mi corazón no puede sufrir más que se robe a Dios toda la gloria que esas almas, hechas a Imagen y semejanza suya, pudieran darle, si le conocieran. (f. 517)
Lleva muchos obreros a tu Viña, ¡Oh Padre celestial! Llévanos a nosotras, llévame a mí: yo quiero ofrendarte todos mis amores, quiero dejarlo todo por ti, quiero sacrificarme, en el Corazón de María, por las almas. f. 517
Señor, que todos te conozcan y te amen; esta es la única recompensa que quiero. Que todos amen a tu Padre, al divino Consolador; que todas las almas conozcan la Trinidad Beatísima por medio de tu Madre Inmaculada, María de Guadalupe. Cf. f. 518
Yo sé Jesús mío, que el alma de todo apostolado, es el alma de oración; que a la oración están vinculadas las gracias de conversión, de regeneración, de perdón, de santidad. Cf. f. 520
Si el alma apóstol llega a ser una contigo, ¡OH Jesús! ha alcanzado el máximum de la perfección. f. 521
Señor, yo quisiera pregonar por todas partes tu misericordia; la eternidad no me bastará para entonar ese cántico del reconocimiento; quisiera empezarlo en el tiempo y enseñar a infinidad de corazones a que lo hagan también. Cf. f. 524
Cuántas veces nuestro Señor escucha nuestras humildes oraciones, desde el momento mismo en que las hacemos, pero dilata el cumplimiento de ellas por sus amorosos e inescrutables designios. f. 528
Jesús mío, yo pongo toda mi miseria en tu misericordia, para el bien de las almas. Cf. f. 534
Jesús mío, tú has puesto en el fondo de mi corazón que, para hacer mucho bien en tu Iglesia santa, para ser verdaderamente útiles a las almas, y poderlas salvar, necesitamos: la oración, el sacrificio y la acción. f. 543
Si tus misioneras son eucarísticas Señor, las almas que se conviertan a ti, cifrarán sus delicias en adorarte en el Augusto Sacramento del altar. f. 543
Yo quisiera, que en todas las partes del mundo estuvieras expuesto. ¡Oh Dios de amor! Y que todas las almas se enamoren de ti en este sacramento inefable. f. 544
Jesús mío, dándonos a ese apostolado pleno de oración y acción, muchas, innumerables almas se rendirán a tu amor. Cf. f. 547
Sí, nuestra vida será contemplativa en medio del apostolado, para que sea fecunda. f. 547
Quisiera manifestar a mi Dios mi sed de almas en un continuo abnegarme, en un continuo darme por amor. f. 563
Todos estos contratiempos, estas contrariedades, ¿no son el sello infalible de tu Obra, Señor? ¿Ha de desmayar por eso mi corazón? No. Cf. F. 565
Porque mi Madre santísima reine en tantos y tantos hogares; porque ella haga amar a su Hijo divino, porque todos esos pueblos la proclamen su Patrona, su Reina, daría mil vidas si tuviera. Cf. f. 566
Yo quiero, Madre adorada, llevar tu cariño, tu amor, tu ternura, tus delicadezas a todos los pueblos de la tierra; quiero enamorar a todos de ti, quiero decirles cuanto los amas; quiero que te conozcan para que te amen. f. 567
Sí, cantaré siempre al Señor que me colmó de bienes; me ha colmado con bienes de su misericordia ¡son tantos!, que desbordan de mi pobre y miserable corazón. f. 569
Las misiones siempre han tenido un imán poderoso sobre mi corazón; los trabajos inherentes a ellas, sus privaciones, sus negaciones, sus martirios se llevan mi alma hasta esas regiones en donde se puede ofrendar a Jesús todo lo que es posible en este mundo. f. 569
¡Tengo tanta fe en el valor de los sufrimientos cuando se reciben bien! Si pudiera, iría de casa en casa, haciendo ver a todos los que sufren, la mina, por explotar, que tienen en sus manos. f. 571
Las enfermedades, los dolores, las molestias aceptadas por amor de Dios son ricas monedas de oro purísimo, con que se compran almas para él. f. 571
¡Señor, si con el deseo, con el fervor de mi corazón pudiera multiplicarme en todas las naciones, en todos los hogares, en todas las almas y convertirlas todas a ti! … f. 571
¡Fiat! ¡Fiat! ¡Fiat! No puede decir otra cosa mi corazón. ¡Cuán gozoso se siente de tener algo que ofrecer a su Dios! ¡Algo que le duela, que le hiera! f. 579
Quisiera pasarme la noche entera en oración. ¡Es tan dulce sentir a Dios, saborearlo, perderse en él, anonadarse en su presencia… estrecharse a su corazón…! f. 585





